miércoles, 24 de octubre de 2012

Signos de alarma para la prevención de Dislexia en Infantil


            La dislexia es una de las Dificultades de Aprendizaje más comunes en la etapa de Primaria, e incluso, se mantiene en la etapa de Secundaria. En sentido literal, se habla de dislexia cuando nos encontramos con un niño o adolescente que tiene un trastorno o dificultad en el aprendizaje de la lectura y/o escritura. En la vida cotidiana, es un término que se aplica  a menudo a niños que presentan lectura lenta y silábica,  mala escritura e incluso problemas del habla o en el lenguaje. Es frecuente que estos alumnos escriban números al revés, lean alternando el orden de las letras o de las sílabas, sustituyan palabras, etc.

La dislexia no es un trastorno único, sino un conjunto de síntomas que aparecen como consecuencia de un trastorno de tipo neurológico ya que las diversas zonas cerebrales implicadas en el acto de leer no funcionan correctamente por falta de sinapsis y conexiones nerviosas creando así una inmadurez del desarrollo neurológico del niño.

Podemos detectar signos precoces de dislexia desde el periodo preescolar, alrededor de los cinco-seis años. A esas edades los signos más destacados son:
           
·     El niño hace algunas inversiones al hablar. Por ejemplo el niño dice “lapa” en lugar de “pala”, “saca” en lugar de “casa”, “petola” en lugar de “pelota”.
·      Le cuesta ubicarse en el espacio. Los padres le indican que deje un objeto en un lugar determinado y no lo encuentra; que vaya a buscar algo a una habitación y se pierda por el pasillo.
·     Ordena las cosas al revés, de derecha a izquierda (también puede ser un signo de lateralidad zurda o de lateralidad cruzada).
·    Tiene problemas importantes de movimiento: es torpe con su cuerpo, tropieza fácilmente, parece que no vea las cosas, se cae con facilidad, no es bueno en juegos deportivos con la pelota; tira los objetos con el codo sin darse cuenta, mal equilibrio…
·    A los cuatro años, escribe su nombre al revés, empezando por la derecha y le cuesta corregir esta tendencia.
· A los cinco años hace abundantes inversiones al escribir los primeros números, los escribe al revés y le cuesta corregirlo.
·   Chuta igual con las dos piernas, utiliza las dos manos para todo, pinta con una mano, escribe con la otra, empieza a dibujar con una mano, cambia el lápiz y sigue con la otra; lo mismo hace al comer, etc.
·      Llega a los cinco o seis años sin definir una dominancia lateral.
·     Cuando dibuja lo hace de abajo a arriba, empieza por el lado derecho del papel y va dibujando hacia el izquierdo.
· Le cuesta ponerse un pantalón o confunde prendas de vestir muy diferenciadas.Siempre se coloca los zapatos al revés.
·      A los cinco o seis años confunde la derecha y la izquierda.
·     Le cuesta diferenciar sonidos parecidos entre sí (deficiente discriminación auditivo fonética)

En todos estos casos, hay que actuar pronto, antes de que avancen los cursos y entre de lleno en el aprendizaje de la lectura (6 o 7 años) porque sólo podemos hablar de prevención si actuamos durante la etapa preescolar.

Los educadores que observen este tipo de signos en sus alumnos deben dirigirlos, cuanto antes, a un especialista que les ayude a diagnosticar la causa de estos trastornos y aplicar el tratamiento adecuado. Generalmente el problema puede resolverse aplicando un programa de tratamiento causal individual. Consiste en un conjunto de ejercicios, organizados por etapas, que se aplican en el gabinete de reeducación y, en algunos casos en casa o en la escuela. Constan de ejercicios para desarrollar las habilidades perceptivas y visuales básicas; desarrollar la dominancia lateral de forma correcta, estimulación psicomotriz, desarrollo del esquema corporal, la orientación espacial, etc. También son de gran eficacia los  Métodos de Estimulación neurológica por medio de la integración auditiva como la Técnica Tomatis.


jueves, 4 de octubre de 2012

Mi hijo no aprende:¿Qué son las dificultades de aprendizaje (DA)?



 En la actualidad, dentro de las aulas de los diversos centros educativos, nos encontramos con alumnos a los que parece que les cuesta APRENDER más que a otros. En ocasiones, no son comprendidos ni ayudados porque no se sabe qué les pasa exactamente “confundiendo” sus síntomas con una posible falta de capacidad, falta de interés y motivación, pereza, etc.

Se entiende por el término DA al conjunto de alteraciones que se manifiestan en dificultades importantes en la adquisición y utilización del lenguaje, la lectura, la escritura, el razonamiento o habilidades matemáticas. Se considera que su causa es una inmadurez de los procesos cognitivos del Sistema Nervioso Central.
        
Hay varias características básicas para el diagnóstico diferencial:

-Capacidad intelectual normal o superior comparados con los niños de su edad.
-Trastornos en ciertos procesos cognitivos y madurativos del niño: percepción, atención y memoria.
-Rendimiento escolar insuficiente  en una o varias materias básicas: lectura, escritura, cálculo y matemáticas…

En definitiva, engloba  dificultades específicas en niños con capacidad intelectual normal que ocasionan un bajo rendimiento escolar y en los que subyace una inmadurez cerebral con la presencia de trastornos específicos en diversas áreas; lenguaje, psicomotricidad, atención, memoria, razonamiento.. que no son la causa directa, sino manifestaciones de esa inmadurez.

Las DA son más frecuentes en niños que en niñas y afectan del 5 al 10% de la población escolar.

Los factores de riesgo son diversos: problemas durante el embarazo y el parto; en los primeros meses de vida; factores genéticos; factores de tipo bioquímico; dificultades de tipo articulatorio o retrasos en la adquisición del lenguaje; retraso y torpeza motriz; problemas de lateralidad, etc.

Casi siempre se realiza el diagnóstico de las DA cuando nos encontramos ante un fracaso escolar consumado y la presencia de dificultades emocionales (baja autoestima, fobia escolar), generalmente a partir de la edad de 7 u 8 años. Pero estos déficits se manifiestan claramente a la edad de cuatro y cinco años, y pueden ser ya diagnosticados en la edad preescolar.
Lo que sucede es que los déficits neurofuncionales se hacen evidentes cuando al niño se le exige el aprendizaje de materias instrumentales básicas (lectura, escritura, cálculo…).

De nuevo volvemos a la necesidad primordial de diagnosticar las DA cuanto antes dentro de programas de estimulación y terapias preventivas. La tarea de los equipos escolares de las escuelas y colegios en etapa infantil es fundamental, estableciendo medidas básicas y apoyos dentro y fuera del aula, para lograr la escolarización normal y la adaptación escolar y personal óptima de los escolares en situación de riesgo.


La reeducación de las DA fuera del ámbito escolar suele ser necesaria ya que normalmente, el sistema educativo actual no cubre las necesidades educativas de estos alumnos, o el alumno, debe RE-APRENDER de forma diferente el aprendizaje que no ha logrado de acuerdo a su forma de aprender y su Estilo Cognitivo.